viernes, 30 de enero de 2015

La "ovnilogía profunda" de Salvador Freixedo

Me interesa el uso peculiar, pero pocas veces analizado por la corriente autodenominada "escéptica", que hacen los ufólogos (ovnílogos, en español común) de diversas categorías científicas, filosóficas y teológicas. Es muy superficial el estudio de la heterodoxia como si fuera simple incultura, "irracionalidad" o superstición. En líneas generales este blog trata de eso, y por eso no encaja en ninguna de las categorías habituales, favorables o contrarias a las heterodoxias.

Salvador Freixedo -92 años y aún en forma- llama Teovnilogía a su último libro, y elige un término interesante: "ovnilogia profunda" o "avanzada":
En la actualidad la ovnilogía profunda ha traspasado los parámetros en los que se mueve tanto la ciencia como la lógica humana, y adentrarse en el estudio del fenómeno extraterrestre es entrar por el resbaladizo y perturbador mundo de lo paranormal y lo mitológico. Perturbador y resbaladizo pero real, con un tipo de realidad que trasciende las fronteras de la engolada ciencia y hasta del normal sentido común. 
Todo esto trae un eco de lo que Carl Gustav Jung llama en 1913 "psicología profunda". La psicología junguiana es "profunda" en contraste con la "psicología superficial" que desconoce la profundidad del inconsciente, con sus símbolos y arquetipos. Para Jung la identidad de la conciencia individual es un fenómeno evolutivamente reciente e inestable, flotando sobre un universo más arcaico, "resbaladizo y perturbador". El inconsciente sin embargo no es enterarme caótico, existe en ello cierto orden, logos, tendencias psíquicas o "arquetipos" hasta cierto punto comunes a toda la humanidad y presentes desde tiempo inmemorial. En historiografia también se expresa a veces el término "historia profunda" para cuestionar el dogma de que la historia empieza con los primeros registros escritos.

Los OVNIs de Freixedo (a quien dicho sea de paso se le notan siempre los 17 años de estudio entre los jesuitas) están a medio camino entra la paraufología y la demonología, y también son "profundos": existen presumiblemente antes de la historia registrada y bastante más allá de la identidad consciente y racional. También son profundos porque escapan rutinariamente al análisis científico, superficial, propio de la "ufología racional".

viernes, 23 de enero de 2015

Antonio Ribera y la ufología negrolegendaria

Estoy leyendo Cartas de tres herejes, una edición de la correspondencia entre los ufólogos Antonio Ribera, Jacques Vallée y Aime Michel. El libro contiene notas de Javier Sierra.

En una carta de 1966 Ribera se lamenta a Michel presuntamente por incumplir la promesa de publicar un artículo sobre su obra en la revista francesa Planète:
Siendo catalán, tengo vocación europea. Mi mirada está puesta en Europa y no en esta España trágica y sombría de raíces africanas. Roma y Grecia pesan aún en nosotros, desde mucho antes que el Islam.  
Antoni Ribera i Jordá
En su respuesta Michel se muestra comprensivo con los delirios nordicistas de Ribera, típicos del nacionalismo español periférico, aunque también alude a su particular cárcel nacional francesa. Ambos ufólogos parecen sufrir cierto "complejo de Galileo", que Ribera juntaba con aires de español represaliado ("Como catalán estoy acostumbrado a la omisión y al silencio"). Efectivamente Ribera provenía de una familia republicana, desarrolló algunas actividades políticamente contestatarias, según el perfil de Wikipedia "fue detenido por unos ideas" y llegó a ser amenazado de muerte, según su confesión a Fernando Jiménez del Oso.

Pero a fin de cuentas nada de esto evitó que Ribera publicara el grueso de su obra durante el mismo "franquismo". Fuera de España, desde luego debido a su talento y manejo de los idiomas, Ribera dio conferencias en toda Europa, publicó artículos en la Flying Saucer Review y llegó a intervenir en la cámara de los lores inglesa, en 1977. Por más que pusiera su mirada en Europa, sin embargo, donde vendió realmente libros Antonio Ribera, más de 50, fue en España, la inmensa mayoría escritos en español común y -en honor a la verdad- con un estilo cultural apreciable, nunca alcanzado por otro ufólogo español.

Resulta sorprendente que, pese a nacer tan cerca de un país africano, Ribera sea uno de los autores mundiales con más libros publicados sobre ufología.

jueves, 22 de enero de 2015

Misterios masculinos y misterios femeninos

La identidad sexual no es una construcción social, está genéticamente determinada. Y no es algo separado de la llamada "identidad género". Las diferencias de sexo aparecen ya en el embrión, y las hormonas se encargan de construir cuerpos y cerebros sexuados. Esta identidad es tan estable que rara vez varía tras la pubertad, y es difícil de alterar mediante condicionamiento social. Como adultos, hombres y mujeres de todas las culturas difieren previsiblemente en muchos rasgos físicos, motivacionales y cognitivos.

Tal vez existen diferencias naturales en los "misterios" favoritos de hombres y mujeres que no son reducibles a los procesos de socialización. Mi conjetura es que, a grandes rasgos, los "misterios materialistas" atraen a más hombres y que los "misterios espiritualistas" atraen a más mujeres. Quizás los misterios masculinos comportan más aspectos "sistematizadores" mientras que los misterios femeninos comportan más aspectos "empáticos", por emplear la distinción del neuropsicólogo Simon Baron-Cohen.

La ufología como "misterio masculino"

Según un estudio sociológico sobre la ufología en España (PDF) a cargo de Ignacio Cabria "la ufología como actividad de estudio es eminentemente masculina":

Ya sabíamos antes de iniciar las encuestas que, a diferencia del ámbito del contactismo extraterrestre, la ufología como actividad de estudio es eminentemente masculina. En E-I participaron 3 mujeres de un total de 94, y en E-II, 2 mujeres de una muestra de 44, lo que por otra parte es un reflejo bastante aproximado de la implicación de las mujeres en la ufología. He dejado clara la frase “a diferencia del contactismo” ya que, a pesar de que las encuestas se han dirigido de una manera general a los que tienen cualquier actividad sobre los ovnis, los contactados no se consideran ufólogos ni quieren tener ninguna vinculación con ese mundo, que es crítico con su acercamiento religioso a la creencia en extraterrestres, y muy pocos contactados o personas con esta orientación han participado en las encuestas. No es posible extraer de ellas las razones de la escasa implicación de las mujeres en labores de estudio, información y burocráticas sobre los ovnis, a diferencia del contactismo, que sí atrae en gran proporción a las mujeres.

Es muy posible que las diferencias naturales en estilos cognitivos, en la forma descrita por Simon Baron-Cohen, expliquen esta "brecha de género" entre la ufología de corte analítico y el contactismo de corte religioso. Esto es consistente con la historia de las religiones, donde encontramos más místicas que teólogas.

En todo caso los resultados de Cabria coinciden con la simple experiencia y observación. En España todos los "ufólogos" son sistemáticamente hombres, los aficionados acostumbran a serlo, y esta sobrerrepresentación masculina se mantiene en el ámbito internacional.

El "sexismo ufológico"

Las políticas llamadas igualitarias, que buscan alcanzar la "paridad" en la representación de sexos en determinados ámbitos profesionales, y especialmente en la ciencia y la tecnología, también han alcanzado la ufología y el "periodismo de misterios".

La mayoría de los "periodistas del misterio" siguen siendo actualmente hombres, lo cual despierta ciertas señales de alarma ideológica. Se habla incluso de "misoginia paranormal". Es decir, en lugar de explicar las diferencias entre sexos como el resultado de inclinaciones naturales, según esta tendencia, la explicación radica en la discriminación.

En paralelo a eventos similares ("Women in secularism", "Women in science", etc) típicos del ámbito anglosajón, en 2012 se celebró el simposio "Women in ufology", con el que se pretendía acortar la brecha de género en ufología. Los resultados son visibles en los siguientes congresos organizados por StarworksUSA, cuya misión es "apoyar a la investigación del fenómeno OVNI y aquellos que han tenido experiencias profundas de contacto con vida extraterrestre". Su evento previsto para 2015, UFO, Technology and consciousness, our place in the universe, muestra un panel de conferenciantes al fin paritario (10 hombres y 10 mujeres).

miércoles, 21 de enero de 2015

¿Qué es un OVNI?

Los ufólogos y ovnílogos hablan de "OVNIs" con mucha alegría. Y me refiero a gente que se presenta como "ufólogo" desde hace décadas en los principales medios de comunicación, publica libros o revistas, da conferencias o en los últimos tiempos graba videos para YouTube. Quizás el componente fuertemente excursionista, "de campo" en sentido bastante literal, de los ufólogos españoles, junto con su afición a contar historias fenomenales, explica el desprecio hacia perspectivas de orden más teórico, especulativo, "de salón", que no me atrevo a llamar científicas.

Más allá de "platillos volantes"

Kenneth Arnold

Las siglas OVNI (objeto volador no identificado) son introducidas en España por el legendario "Centro de Estudios Interplanetarios" (CEI) con sede en Barcelona, es decir, en algún momento posterior a 1958. Las siglas son una traducción aproximada del término anglosajón UFO (unidentified flying object) empleado por las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos. Estas siglas designaban los casos de avistamientos supuestamente "no identificados" como fenómenos naturales o artefactos convencionales por parte de las primeras comisiones de investigación del gobierno y las fuerzas armadas estadounidenses. El término en sí parece que fue acuñado en concreto por el capitán Edward J. Ruppelt, que encabezó el proyecto Libro Azul.

Cabe decir que el porcentaje de "no identificados" en sentido propio (es decir, declarados como tales después de una investigación), sobre el total de casos investigados oficialmente bailaba entre el 2 y el 27% entre 1947 y 1963, según las estimaciones de Antonio Ribera (1977).

Estas modernas siglas pretendían sustituir denominaciones más folklóricas que habían surgido a raíz del considerado primer incidente OVNI de la época moderna, atestiguado por el piloto civil Kenneth Arnold el 24 de junio de 1947, tras divisar en los cielos del estado de Washington algo que él mismo describió como objetos semejantes a un "guijarro plano que se arroja a la superficie del agua", pero que fue traducido periodísticamente como "platillos volantes" (flying saucers). Como explica también Antonio Ribera esta denominación corrió suerte por todo el planeta: pires o discos voadores en Portugal y Brasil, soucoupes volantes en Francia, dischi volanti en Italia, letaiusche tarélki en Rusia, etc. Estas siglas dan lugar a la "ufología", u "ovnilogía" como siempre insiste en llamarla Salvador Freixedo, como presunta disciplina de estudio racional y científico de los OVNIs.

Debido a las connotaciones mecánicas (o materialistas) del término OVNI, se han propuesto otros términos que han cosechado menos éxito, como "fenómenos aéreos no identificados" o "fenómenos anómalos".

Hynek: Del testigo al investigador

Cualquier cosa que alguien ve en el cielo y no consigue identificar no es un OVNI en sentido propio. Al menos podemos sospechar que quien repite este tipo de definición no ha leído a Joseph Allen Hynek (1910-1986), el apóstol del evangelio OVNI y padre de la "ufología científica" después de una pretendida "caída de caballo" de la incredulidad. Supuestamente tras desencantarse por los resultados del proyecto gubernamental "Libro azul", en el que había participado durante años como asesor científico, Hynek publicó un libro fundacional para la ufología en 1972: The ufo experience. A scientific inquiry. Poco después de arremeter contra la "ciencia oficial",  aunque no vamos a tratar aquí de eso, Hynek definía un "OVNI" (cursiva es mía) como:

(...) el informe sobre la percepción de un objeto o luz vista en el cielo cuya apariencia, trayectoria, dinámica general y luminiscencia no apunta a una explicación lógica y convencional y que no haya engañado sólo a los perceptores originales, sino que continúe sin identificar después de un escrutinio estrecho de las evidencias disponibles por personas que son técnicamente capaces de realizar una identificación de sentido común, si esta es posible.

Es decir, no basta con el testimonio de los testigos, el caso ha de ser estudiado antes de declararse "no identificado" en sentido propio: "en términos de estudio científico, los únicos informes OVNI significativos son aquellos que siguen sin explicar tras una investigación competente". Hynek estima que, en el momento de publicar su libro, existen miles de casos que responden a este definición y unos 700 en los mismos archivos del proyecto Libro Azul.

La definición de Hynek es más restrictiva que la del informe del comité Condon, publicado en 1969 con el título Scientific study of unidentified flying objects. Así definían un OVNI:

(...) el estímulo para un informe realizado por uno o más individuos de algo visto en el cielo (o un objeto capaz de volar pero que ha tomado tierra), el cual no ha podido ser identificado por el observador según un origen natural, y que parece lo suficientemente misterioso como para trasladar el informe a la policía, representantes del gobierno, la prensa, o acaso a representantes de organizaciones privadas dedicadas al estudio de tales objetos.

Es decir, mientras que el informe del comité Condon reducía la definición al informe del testigo, la de Hynek trasladaba la responsabilidad a la investigación.

jueves, 1 de enero de 2015

U-2

La CIA ha hecho público el documento The Cia and the U-2 Program 1954-1974, bastante publicitado a través de su cuenta en Twitter, en el que se revela una información interesante para los ufólogos: "Las pruebas en altas altitudes de los U-2 pronto condujo a una consecuencia inesperada: un tremendo incremento en los informes sobre objetos volantes no identificados". En aquella época los vuelos tripulados no superaban los 18.000 metros de altura, por lo que los prototipos de U-2 supusieron una sorpresa tanto para los pilotos como para los controladores.

Más aún, el informe revela que la acumulación de incidentes "no identificados" provocó que se creara la famosa operación de la Fuerza Aérea estadounidense "Blue Book". Calculan que la mitad de los incidente investigados se pueden atribuir a vuelos de U-2.

Años más tarde, en 1978, la cadena de televisión NBC produjo una serie de televisión, Project UFO (en España creo que se llamó "Proyecto Libro Azul"), basada en este proyecto. La serie duró dos temporadas y actualmente pocos la recuerdan. A diferencia de las series de TV de éxito sobre OVNIs y misterios, en particular Expediente X, Project UFO no tomaba partido por la teoría de la conspiración y en general tomaba una perspectiva bastante racionalista sobre el "fenómeno".

Por cierto, que Sheaffer no está de acuerdo.

domingo, 4 de mayo de 2014

“Equívoca quintaesencia”. Ciencia y pseudociencia en la España del siglo XVI

La actitud de los teólogos cristianos hacia saberes considerados hoy pseudocientíficos, como la alquimia o la astrología, fue tradicionalmente ambigua. Por ejemplo, mientras que san Agustin rechazaba la "fatalidad astral" (La ciudad de Dios, V-I) basándose en el carácter dispar de los gemelos, la astrología cristianizada, vía Aristóteles, fue una importante ciencia medieval mediante la que, en principio, era posible desentrañar las intenciones divinas, actuando a través de algunos "poderes astrológicos naturales". De la misma forma que era preciso distinguir los falsos de los verdaderos milagros y reliquias, los teólogos también intentaron ser cuidadosos distinguiendo a los "charlantes alquimistas" de los verdaderos alquimistas. Según un artículo de María Tausiet en Asclepio. Revista de historia de la medicina y de la ciencia, los indicios para detectar a los embusteros aparecían resumidos en cuatro características:

Inmoralidad, ignorancia, pobreza, y utilización de materiales extravagantes. En consecuencia, sólo los buenos cristianos, versados en el arte, con un nivel económico suficiente como para sobrevivir dignamente sin tener que recurrir a la estafa, y dispuesto a obrar con sustancias comunes, resultaban dignos de confianza.  

Tausiet ilustra la controversia en un caso particular acaecido en la España del siglo XVI. El caso de Fray Juan de Santa Ana, alquimista que vivía en el monasterio de Santa Engracia de Zaragoza, y que fue objeto de diversas pesquisas judiciales "para descubrir la auténtica naturaleza de sus actividades" entre 1593 y 1596. Este monje, que participaba en la creencia general de que era posible fabricar la "piedra filosofal", fue acusado de fabricar moneda falsa, considerado entonces un crimen horrendo "de lesa majestad divina y humana", equiparable con la alta traición, y penado con la muerte.

“Gran parte de la fama del monasterio de Santa Engracia se debía
a los constantes milagros atribuídos a los mártires enterrados en
su subsuelo.”

Durante el proceso judicial se pusieron en contraste dos visiones contrapuestas. Por una parte, la interpretación "materialista" defendida por el fiscal, que acusaba al monje de acuñar moneda falsa, y por otra, la interpretación idealista del propio monje, cuya intención "a corto plazo se reducía a esculpir imágenes sagradas en plata, pero su auténtica meta era descubrir el secreto de la quintaesencia o piedra filosofal". Esta justificación marcadamente idealista del monje se correspondía con la concepción metafísica tradicional sobre el perfeccionamiento de la materia:

La filosofía en que Fray Juan basaba sus experimentos era la misma que había guiado a muchos otros alquimistas anteriores a él desde los tiempos más remotos: la idea básica según la cual cada elemento del mundo creado tiende a la prefección. Teniendo en cuenta que el ritmo de la naturaleza es extremadamente lento, el ideal perseguido por la alquimia consistía precisamente en acortar lo más posible el tiempo natural que a cada elemento le era necesario para alcanzar su nivel de excelencia. Para ello había que buscar un agente necesario de los procesos espontáneos, una especie de medicina o remedio aplicado a la materia que consiguiera refinarla cuanto antes, lo que implicaba su conversión en oro o plata puros, en un doble sentido material y simbólico. Dicha medicina o agente se identificaba con la mítica piedra filosofal, conocida también como quintaesencia, elixir vital, panacea universal, etc.

El caso del monje aragonés apoyaría el escepticismo de los historiadores contra las lecturas psicológicas y espirituales de la alquimia defendidas por estudiosos de la religión de enorme prestigio, como Mircea Eliade y Carl Gustav Jung. Estas lecturas, según Tausiet "no representan sino interpretaciones románticas alejadas de la realidad cotidiana, y no por casualidad han sido elaboradas al margen de la investigación histórica, es decir, de la observación directa de los casos concretos".

Es interesante subrayar que la popularidad de la alquimia en la cristiandad participaba de una tensión cultural reflejada en las opiniones de los doctores escolásticos. El "sabio universal" más respetado de la baja edad media, Alberto Magno, sólo juzgaba "aparente o superficial" la posibilidad de la transmutación de la materia, y Tomás de Aquino, canonizado en 1323 y exponente máximo de la síntesis filosófica cristiana, rechazó explícitamente la transmutación. La necesidad de justificar el arte de la alquimia llevó, sin embargo, a la circulación de numerosos tratados en su defensa, a veces atribuidos erróneamente al beato Ramón Llull (1232-1315), o al médico y teólogo Arnaldo de Villanova (1238-1311).

Lo que sabemos, en cualquier caso, es que la culpabilidad del Fray Juan no llegó determinarse claramente, lo que vuelve a reflejar la ambigüedad de la teología con respecto a estos temas y la dificultad de establecer barreras rígidas e inamovibles entre la ciencia y la pseudociencia, la virtud y el fraude:

Si alguna conclusión puede derivarse de este proceso es la imposibilidad de trazar una frontera entre una alquimia "verdadera" (asociada al idealismo del fraile) y una "falsa" (basada en sus intereses materiales); ambos aspectos se entremezclan, inseparables de su personalidad y de sus circunstancias. La alquimia de Fray Juan no constituía una disciplina espiritual heroica en pos de un ideal inalcanzable o, por el contrario, una quimera absurda, basada en creencias supersticiosas. Un error todavía mayor sería calificarla de engaño deliberado o de simple estafa, teniendo en cuenta la vehemente dedicación del fraile a sus experimentos, su intensa convicción interior y su indudable interés en los aspectos teóricos del arte.


ResearchBlogging.orgTausiet, M (2011). Equívoca quintaesencia. Alquimia espiritual y moneda falsa en la España del siglo XVI Asclepio. Revista de historia de la medicina y de la ciencia, 63 (2), 319-348

sábado, 3 de mayo de 2014

Wishful seeing: Vemos lo que queremos

El "fenómeno OVNI" es susbtancialmente escópico, es decir, se fundamenta en la mirada. De ahí la importancia y omnipresencia del término "Avistamiento". Pero los informes sobre "avistamientos", tal y como aparecen en el relato de los testigos, rara vez reflejan la "realidad" o lo que Hynek llamaba el "correlato existencial". Y de ahí que sea tan importante conocer bien las características naturales y las limitaciones sistemáticas de la percepción humana.

En el blog Psy'n'Thesis pasan revista a un fenómeno de la percepción que llaman "wishful seeing". Por lo visto se da en una gran variedad de situaciones:

todas las cuales tienen como denominador común el hecho de que nuestros deseos acaban induciéndonos una percepción determinada, por más que ésta no se ajuste del todo a la realidad. Y no es que la persona finja para evitarse una situación aversiva, o al contrario, para obtener una recompensa. Tampoco se trata de un “autoengaño” consciente, ni de una racionalización amable de la realidad. Más bien, se trata de una forma de procesar los estímulos visuales que ocurre de manera automática y veloz. 

La percepción es una actividad sesgada. A veces no vemos el mundo como es sino como queremos que sea. Y esta característica, aunque en distintos grados, afecta desde la percepción visual normal a la percepción guiada por teorías científicas.